Los jarabes, mejor sin cuchara

cuchara

Según publica elmundo.es, las cucharas no son adecuadas para la ingesta de los medicamentos líquidos. A pesar de ser un hábito muy común, la administración de jarabes a los más pequeños con este utensilio se ha identificado como una de las principales causas de dosificación errónea y de envenenamiento en los menores.

A veces pensamos que es una buena forma de dar la dosis correcta. Por el contrario, si empleamos una cucharita de café y la cantidad de medicamento parece escasa a la vista, muchos compensan esta deficiencia aparente utilizando una nueva dosis.

Juan Casado, jefe de Servicio del Hospital Infantil del Niño Jesús y profesor de pediatría de la Universidad Autónoma de Madrid, reconoce que “los medicamentos en los niños se dosifican por el peso, casi todos, algunos por la superficie corporal, que es en función del peso y la talla. La dosis por tanto es fija para el peso y no puede administrarse una cantidad aproximada, sino la que corresponda. Por ello debe medirse con un medidor, una jeringuilla o con el dosificador (a veces son cucharadas ya dosificada a 2.5, 5 ó 10 ml), pero nunca aproximadamente. La cuchara de alimentación puede emplearse sólo como vehículo no como dosificador”.

De hecho, se realizó un estudio en el que se enseñó a los participantes a depositar la dosis recomendada en una cuchara mediana y otra grande. Posteriormente, se les proporcionó un bote de jarabe y se les solicitó que repitieran la misma acción depositando los 5 ml en cada una de ellas. Los participantes depositaron una dosis un 8% menor cuando emplearon la cuchara mediana y hasta un 11% mayor en el caso de depositar el líquido en la más grande.

Los investigadores concluyen que si “la eficacia de un fármaco está asociada a su correcta dosificación es muy importante concienciar a los enfermos o a los familiares de los mismos de la necesidad de que no recurran a las cucharas caseras para consumirlos y en cambio empleen los dosificadores que adjuntan los medicamentos”.